
Ribéry cuenta además con el apoyo del sindicato internacional de futbolistas (FIFPro), que anunció en julio que iba a denunciar su caso a la Comisión Europea, obligando a un arbitraje que fijaría en 2010 el precio del jugador entre 16 y 22 millones de euros como máximo. Pero Florentino no quiere traerlo provocando un conflicto 'diplomático' con el Bayern, por lo que cree que hablando con Beckenbauer cara a cara todo se arreglaría amistosamente con un pago máximo de 25 kilos.

0 comentarios:
Publicar un comentario